Mil horas en el tráfico limeño

Les quiero mostrar algunas fotos de un recorrido que hice hace un par de años atrás para un diario, el objetivo era demostrar como viaja el pasajero limeño. Por la hora que escogimos no pudimos encontrar multitudes o desorden. Pero si encontré a pacientes personas sentadas esperando llegar a su destino.

Ayer, después de estar ausente del país casi ocho meses y al subirme a uno de buses, constaté que nada ha cambiado. El mismo tráfico, los cuellos de botella las pistas rotas y la falta de educación vial.

Es decir, lo de siempre. No es mi objetivo criticar la gestión actual. Si ya es difícil ordenar rutas, permisos o licencias todavía se hace más complicado lidiar con empresarios, chóferes, pasajeros y peatones. Son justamente estos últimos quienes sin querer, a veces, se convierten en el mayor obstáculo de orden y desarrollo. “Todos tiran para su lado” 

¿Qué nos queda? Simplemente ser pacientes con el tráfico, respetar las señales, obedecer al policía de tránsito( sí, es difícil, pero se puede) procurar usar menos el auto (caminar no hace daño) y lo principal, poner de tu parte para tener un transporte público decente.

Realizando un cálculo rápido de las horas perdidas en el tráfico sería; cuatro horas por cinco días durante un mes; sería 80 horas invertidas en un bus, couster o combi. Tiempo que la gente invierte durmiendo, leyendo o simplemente pensando en llegar rápido a su destino.

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