Cómo un panadero inspiró un modelo de gestión, conocimiento e innovación

“Debemos hacer el mejor pan”.

Ese era el objetivo de una empresa japonesa en la década de los 80. El desafío parecía simple: diseñar una máquina capaz de replicar la textura y el sabor del pan artesanal. Pero había un problema: nadie sabía cómo lograrlo.

El conocimiento tácito es uno de los más difíciles de externalizar, porque no siempre uno sabe cómo hace las cosas

En 1985, la empresa Matsushita Electric (hoy Panasonic) se propuso desarrollar la mejor máquina para hacer pan. Utilizaron toneladas de harina para hornear más de 5.000 panes en el proceso. Los primeros prototipos fallaban una y otra vez. El pan no tenía la textura ni la elasticidad del pan hecho a mano.

Hasta que el líder del equipo de desarrollo, tuvo una idea diferente: conocer de primera mano a los expertos que hacen el mejor pan.

Llevó a su equipo a observar al maestro panadero del Hotel Internacional de Osaka. Allí descubrió su gran secreto —aunque ni el propio panadero podía explicarlo—: una técnica intuitiva llamada “twist dough method” (amasado por torsión), fruto de años de práctica y sensibilidad, más que de teoría.

Durante un año, el equipo observó, experimentó y tradujo ese conocimiento tácito —la habilidad intuitiva del panadero— en un mecanismo replicable dentro de una máquina.
El resultado fue la creación de la primera máquina capaz de hacer pan con la misma textura y calidad que el de un maestro panadero.

A partir de la primera máquina en 1987, Panasonic desarrolló todo una linea de tecnología doméstica. Fuente: Panasonic

Este proceso —recoger información, comprenderla y transformarla en una innovación— no solo le dio a Panasonic un gran éxito comercial, sino que también generó un impacto en todo el ecosistema empresarial, inspirando a Ikujiro Nonaka y a su colega Hirotaka Takeuchi a desarrollar el modelo SECI considerado hoy la piedra angular de la Gestión del Conocimiento.
En otras palabras, gracias a la observación de un panadero y su manera intuitiva de amasar, nació un modelo que sigue siendo vigente y fundamental para entender cómo las organizaciones aprenden, comparten y crean conocimiento.

El conocimiento no vive en los documentos, sino en las personas que aprenden, comparten y crean juntos.

Nonaka y Takeuchi observaron que el conocimiento dentro de las organizaciones evoluciona en una espiral continua, en la que el conocimiento tácito —lo que sabemos hacer, aunque no siempre sepamos explicar— se transforma en conocimiento explícito, es decir, documentado y sistematizado, y luego vuelve a interiorizarse a través de la práctica. Este ciclo permite que las ideas y experiencias se integren en procesos, productos o innovaciones, hasta convertirse finalmente en conocimiento institucionalizado dentro de la organización, a través de manuales, guías o procedimientos que preservan y multiplican ese aprendizaje.

El modelo SECI, tiene cuatro etapas:

  1. Socialización🤝 → compartir conocimiento tácito a través de la experiencia (el equipo observando al panadero).
  2. Externalización 💬✍️ → convertir ese conocimiento en conceptos (el twist dough method).
  3. Combinación 🧩→ integrar conceptos en un sistema (el diseño de la máquina)
  4. Interiorización💡🧠→ aplicar y aprender del nuevo conocimiento (la empresa dominando el proceso).
Modelo SECI: la «i» representa el conocimiento individual, la «g» el grupal y la «o» el organizacional.

Este enfoque puede aplicarse a todo tipo de sectores —salud, educación, tecnología, alimentos, entre otros—, ya que la gestión del conocimiento fortalece las capacidades dinámicas de una organización y genera un valor diferencial que la distingue de las demás.

La Gestión del Conocimiento (GC) ha evolucionado más allá de los modelos teóricos. Existen modelos de madurez que permiten evaluar la estrategia, cultura, procesos y la tecnología empleada en cómo gestionas la GC en tu organización.

Dimensiones de madurez en la GC:

  • Estrategia 🎯 cuando la organización promueve modelos como el SECI y alinea la gestión del conocimiento con sus objetivos.
  • Cultura 🤝→ cuando se fomenta la participación, la colaboración y la socialización del conocimiento.
  • Procesos ⚙️ cuando existen métodos claros para capturar, combinar y aplicar el conocimiento.
  • Tecnología 💻: cuando las TIC facilitan el trabajo colaborativo y el intercambio de información.

Los modelos de madurez suelen estructurarse en cinco niveles de desarrollo:
Inicial, Conciencia, Definido, Gestionado y Optimizado. Cada nivel permite analizar el grado de madurez de una organización en tres factores principales: personas (su nivel de apropiación), procesos (su grado de formalización) y tecnología (su capacidad de soporte y escalabilidad). Además, la norma ISO 30401 (2018) establece estándares internacionales para implementar sistemas de gestión del conocimiento eficaces.

Así termina esta historia, con un final feliz, impulsado por alguien que se atrevió a hacer algo diferente y entendió que el conocimiento es un recurso valioso.

¿Estamos listos para crear nuestra propia máquina de pan: para salir a buscar conocimiento, dentro y fuera de nuestras organizaciones, y sobre todo, para proteger y cuidar ese conocimiento valioso que nos permite mejorar, innovar y seguir creciendo?